Atrevámonos

Atrevámonos

No es fácil. Digo, atreverse. Podríamos echarle la culpa a la educación, a la cultura, a las circunstancias, ¡a un millón de cosas que se nos ocurran!

Nos da miedo. Sí, tomar decisiones. Sobre todo, cuando creemos que son importantes. Acaso, ¿no todas lo son?

Supongo que cosas como elegir nuestro color favorito no nos parecen importantes. Quizás creemos que las consecuencias de elegir un color no nos afectan demasiado.

Por cierto, mi color favorito es el azul. En realidad, no lo elegí yo. Pasó de manera natural. Son cosas que pasan.

Mi número favorito sí lo elegí. Espera, nací el día 9. Es posible que haya sido también una elección sugestionada.

Tengo 35 años y hasta hace exactamente un mes nunca me había preguntado si las cosas que hacía realmente las había elegido yo.

Cuando me hice esa pregunta, irremediablemente, tuve que dejar mi trabajo, claro.

Eso fue una decisión importante. La primera vez que tenía la sensación de haber elegido yo.

La segunda decisión, no menos importante, fue echar a andar. Así que me fui a hacer el Camino de Santiago. Con la suerte de que, además, pasa por delante de mi casa.

Una vez que tomas decisiones así, de esas que te parecen importantes, elegir, por ejemplo, la marca de arroz en el supermercado puede llegar a parecer una decisión menor y hasta sencilla.

Lo importante es decidir. Decidir por nosotros mismos.

He decidido que a partir de hoy yo decido.