Diego Villanueva

Si emociona pensarlo, imagínate hacerlo.

¿Por qué invierto en bolsa?

Una de las decisiones más importantes a la hora de tratar de conseguir nuestra libertad financiera es la de elegir donde invertir nuestro dinero.

En España, y más concretamente en mi caso, nos han educado desde siempre que la inversión por excelencia es la de comprar un inmueble.

Yo, que habitualmente me cuestiono este tipo de tendencias, no lo veo como una elección demasiado acertada (de eso hablaré otro día).

Por tanto, valorando otras opciones de inversión, me decanté finalmente por invertir en bolsa.

Debo aclarar, en primer lugar, que sigo una estrategia de comprar y mantener (buy&hold) que explicado de manera zafia consiste en comprar acciones de empresas con beneficios crecientes o sostenibles en el tiempo que reparten dividendos periódicamente para reinvertirlos de nuevo. ¿Te acuerdas aquello que te hablé del interés compuesto?

Cuando digo que la mayoría de mis ingresos van destinados a comprar acciones en bolsa me suelen mirar con una cara mezcla entre sorpresa y compasión, me imagino que pensando: pobrecito, lo va a perder todo.

Sin embargo, invertir de la manera que lo hago tiene riesgos, como todas o casi todas las inversiones, unas más y otras menos. En este caso, es un riesgo, en mi opinión mucho más rentable que invertir en inmuebles. Explico por qué.

Razones por las que invierto en bolsa

1. Diversificación del riesgo.

Puedo comprar acciones de tantas empresas como desee. Eso hace que mi riesgo disminuya considerablemente ya que parece prácticamente imposible que todas las empresas en las que invierto vayan a quebrar (máxime cuando he revisado sus balances contables para saber que es una buena empresa).

Si yo decido comprar un inmueble y no me paga el inquilino o cae el precio de la vivienda o la zona donde lo compré pierde el atractivo inicial o el inmueble pierde valor por envejecimiento. Como ves, tiene multitud de riesgos que no nos paramos a pensar y todos los huevos están en la misma cesta: ese inmueble.

2. Liquidez.

Si mañana tengo un contratiempo al que tenga que hacer frente inmediatamente puedo vender algunas acciones y a los 30 segundos tener el dinero disponible en la cuenta corriente.

Ya pero ¿si el precio es más bajo que cuando compraste y pierdes con la venta?

Como decía en el punto anterior, la clave de tener una inversión diversificada es que es muy improbable que si has invertido en 10/15 acciones todas estén en negativo. Eso nunca me ha sucedido. Con lo cual puedo vender una participación en una empresa en la que, además, obtenga beneficios.

Un inmueble es de todo menos líquido, más aún como está el mercado inmobiliario. Pueden pasar meses o años hasta venderlo y si tienes prisa, es posible, que bajes el precio de venta.

3. Diversificación temporal.

Puedes comprar acciones de una misma empresa tantas veces como quieras y cuando quieras. Eso hace que si hoy las has comprado a un precio determinado, mañana puedas comprarlas a un precio menos si éstas descienden, con lo cual tu precio promedio también desciende.

Cuando compras un inmueble lo haces al precio de mercado del momento de la compra perdiendo la oportunidad de aprovechar cualquier bajada en los precios que se produzcan en períodos futuros.

4. Rentabilidad.

Hay pocos activos que, ahora mismo, den tanta rentabilidad como la bolsa. No hace falta ser un experto para invertir. Una buena selección de las empresas en las que invertir es importante pero, si vemos que empieza a ir mal, siempre podemos cambiar y rotarla a otra distinta.

Si las cosas se tuercen con nuestro inmueble puede ser más complicado cambiar de inversión.

5. Previsión de gastos.

Tener acciones tan sólo conlleva los gastos propios de tener una cuenta de valores en un banco (hay muchas que ni siquiera te cobran esa comisión).

Tener un inmueble, en cambio, supone gastos de impuestos, reparaciones, derramas inesperadas…

6. Seguridad de cobro de rentas.

Las empresas pagan puntualmente sus dividendos (parte del beneficio que obtienen cada año). Si acuerdan pagar determinado día, ese día el dinero está en tu cuenta bancaria.

El alquiler de un inmueble está sujeto a algunas contingencias, como que el inquilino se retrase en el pago o, directamente, no pueda pagar. Además, puede pasar que dejen el piso y lo tengamos desocupado un tiempo determinado.

7. No necesito un gran capital inicial.

Si mañana decido comprar un inmueble, probablemente, necesitaré hipotecarme. Eso supone un desembolso económico importante pues de mi bolsillo debe salir el 20% de ese precio más los gastos.

Para invertir en bolsa puedes hacerlo desde 1€. Puedes ir ahorrando dinero y seguir invirtiendo a lo largo del tiempo sin necesidad de desembolsar un capital inicial tan grande.

8. Comodidad.

Para invertir en bolsa no necesito más que un ordenador o un móvil y haberme descargado previamente el balance de la empresa en la que quiero invertir para comprobar que todo está correcto y, a primera vista, parece una buena inversión.

Para invertir en un inmueble necesito conocer bien la zona, ir a visitar, negociar, ir al banco a pedir dinero prestado…

Reflexión

Las circunstancias personales de cada uno son totalmente distintas pero creo que existen demasiados clichés con respecto a lo que significa invertir en bolsa, en parte, supongo que por la imagen que se ha dado de esto en la prensa o el cine.

Invertir en bolsa no tiene porque significar enriquecerse en 10 minutos y arruinarte a los 10 siguientes. Estamos hablando de buy&hold. Otro día hablaré de eso.


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